Ante las noticias apocaplípticas del/a "hombre/mujer del tiempo" al final llegó la deseada nevada del fin de semana que más que algo con matiz negativo fue una gran alegría para todos.
El sábado por la mañana tenía un poco de trabajo en el Paseo Marítimo por lo que antes de levantarme no contaba con poder hacer un muñeco de nieve aún más teniendo en cuenta que la nevada no estaba garantizada. Al levantarme lo primero que hice fue asomarme a la por si acaso había algún indicio de color blanco...cual fue mi sorpresa al ver todos los coches un manto de unos centímetros de grosor y el parque que hay justo debajo de mi casa todo de color blanco.
Como un sábado más me dirigí al trabajo y a medida que iba entrando en la zona marítima la nevada era cada vez más intensa, la Catedral era una postal navideña y en el Parc de la Mar apenas se podía distinguir el césped. Como un alucinado que parecía que nunca había visto nevar tomé la cámara e hice unas fotos para la posteridad.
Alrededor de las 12.00 hrs se nos ocurrió la brillante idea de ir al Castell de Bellver a disfrutar de una posición ventajosa para ver los tejados blancos de Ciutat, pero a medida que íbamos subiendo la cola de coches era menos fluida y densa, era una peregrinación en toda regla, me armé de paciencia, algo muy raro en mi e "hicimos cima", eso sí, para aparcar "tonto el último" ya que conseguimos estacionar literalmente dentro del castillo junto a los fosos en un espacio reservado al personal y guardas.
El Domingo fue totalmente diferente, la noche anterior ya me atormentaba la idea de que si hacia una temperatura muy baja, me asomaba por la terraza y veía los tejados blancos estaba obligado a madrugar para acercarme a la playa y ver un manto blanco inmaculado aún sin pisadas e inmortalizar tan singular instante. Eso mismo sucedió alrededor de las 07.00 miro "The Weather Channel" en el móvil y me indica que estamos a -1ºC, me asomo...dos palmos de nieve, preparo la cámara y voy a dar un paseo hasta la Playa de Ciudad Jardín, era un paisaje irreconocible, todo el campo nevado, la carretera helada, los árboles pesados por la capa tan gruesa que sostenían a punto de caerse y en la playa apenas se podía distinguir un poco de arena ya que toda estaba cubierta.
Lo más curioso del Domingo es que las montañas apenas tenían nieve y toda cayó a nivel del mar, algo que no consigo entender pero ya intentare averiguarlo.
Como siempre dejo algunas fotos para documentar la experiencia...